"Ayer, en Catamarca, en Argentina, fue beatificado Mamerto Esquiú, fraile menor y obispo de Córdoba, en fin, un Beato argentino.
Fue un vigoroso anunciador de la Palabra de Dios para la edificación de la comunidad eclesial pero también de la civil. Que su ejemplo nos ayude a unir siempre la oración y el apostolado, y a servir a la paz y a la fraternidad. ¡Un aplauso al nuevo Beato!^, dijo el Santo Padre durante el Ángelus en Roma.